Desde que llega la necesidad de contratación hasta que tienes una terna lista para entrevista, el recorrido pasa por etapas concretas. No hay atajos ni resultados garantizados: lo que hay es orden, criterios compartidos y fichas verificadas sobre la mesa.
Traducimos la vacante a criterios operativos: especialidad, nivel de inglés, modalidad de trabajo y disponibilidad real. Si el equipo no tiene claro el alcance del rol, esta etapa lo aclara antes de abrir la búsqueda.
Se revisan las fichas verificadas que encajan con esos criterios. Cada ficha trae historial académico, certificaciones técnicas y referencias laborales confirmadas, para comparar trayectorias sin depender de un currículum inflado.
Aplicamos los filtros del catálogo y descartamos perfiles que no cumplen los mínimos del rol. El objetivo es reducir la lista a un grupo manejable donde cada candidato tenga sentido para el puesto.
Con las plantillas de preguntas por competencias, cada reclutador del equipo evalúa lo mismo. Así las respuestas se pueden comparar entre candidatos y no dependen de la impresión de quien entrevista.
Las rúbricas de evaluación por competencias permiten calificar con un marco común. Si participan varios reclutadores, todos puntúan sobre los mismos criterios y las diferencias se ven con claridad.
Con la terna preseleccionada se agendan las entrevistas finales con el equipo contratante. El proceso llega a esta etapa con información verificada y criterios ya discutidos, no con dudas pendientes.
Los programas se adaptan al tamaño del equipo y al tipo de búsqueda. No incluyen garantías de contratación ni promesas de resultados: su función es dar estructura y criterios compartidos al proceso.
Si quieres ver qué se cubre en cada modalidad de acompañamiento, revisa las capacidades del catálogo o escríbenos desde la página de contacto.
Cada programa de Screened ataca un punto concreto del reclutamiento técnico y operativo: desde traducir una necesidad de contratación en criterios claros hasta calificar candidatos con el mismo marco. No prometemos contrataciones ni resultados cerrados; entregamos orden, criterios compartidos y material de trabajo para tu equipo.
Traducimos la vacante a criterios verificables: especialidad, nivel de inglés, modalidad y disponibilidad. El equipo deja de discutir sobre descripciones ambiguas y empieza a filtrar fichas comparables desde la primera revisión.
Guías de preguntas organizadas por competencia y pautas para leer respuestas entre candidatos. Sirve cuando varios reclutadores entrevistan al mismo perfil y necesitan llegar a una lectura común, no a impresiones sueltas.
Aplicamos rúbricas de evaluación por competencias para que dos o tres evaluadores califiquen con la misma escala. Reduce el sesgo de la primera impresión y deja un registro revisable cuando hay que justificar una decisión interna.
Las fichas con historial académico, certificaciones y referencias laborales funcionan como material de apoyo durante el proceso. No sustituyen tu criterio: lo alimentan con datos concretos en lugar de currículums inflados.
El programa se ajusta si recluta una sola persona o un área completa, y si la búsqueda es técnica o de operaciones. Preferimos adaptar el ritmo de trabajo al equipo antes que imponer una metodología rígida.
Si quieres ver cómo se aplican estos criterios en un proceso real, revisa las capacidades de evaluación o escríbenos desde la página de contacto para coordinar una primera conversación.