El recorrido que dio forma al catálogo
Screened no apareció de golpe. Se fue armando a partir de conversaciones con reclutadores que revisaban decenas de currículums y salían con la misma sensación: mucho ruido, poca evidencia. Estos son los momentos que marcaron el rumbo del proyecto.
Primer momento
La revisión que no cuadraba
Reclutadores de equipos técnicos en Perú empezaron a compartir un patrón incómodo: candidatos con currículums impecables que no resistían una entrevista técnica básica. Las certificaciones se mencionaban sin número de credencial, las referencias aparecían como "disponibles a solicitud" y el historial académico quedaba difuso. Ese desfase entre lo declarado y lo comprobable fue el punto de partida.
Segundo momento
Fichas en lugar de currículums
La primera decisión fue dejar de pensar en documentos y empezar a pensar en fichas comparables. Cada perfil debía mostrar historial académico, certificaciones técnicas con su respaldo y referencias laborales confirmadas, en el mismo orden y con los mismos campos. Así, dos candidatos distintos podían leerse uno al lado del otro sin traducir formatos ni interpretar estilos personales.
Tercer momento
El foco en tecnología y operaciones
El catálogo se concentró en dos familias de roles donde la verificación pesa más: tecnología y operaciones. En ambas, una certificación vencida o una referencia sin confirmar cambia por completo la decisión de contratación. Acotar el alcance permitió definir criterios de evaluación más finos y dejar de lado perfiles que no encajaban con esa exigencia.
Cuarto momento
De directorio a proceso completo
Con las fichas ya ordenadas, apareció la siguiente necesidad: no bastaba con encontrar perfiles, había que organizar el proceso alrededor de ellos. Se sumaron plantillas de entrevista estructurada y rúbricas de evaluación por competencias, pensadas para que varios reclutadores aplicaran el mismo criterio y las comparaciones tuvieran sentido.
Quinto momento
Un directorio que sigue creciendo
Hoy Screened funciona como un directorio vivo: se consultan fichas, se arma el proceso y se coordinan entrevistas con candidatos preseleccionados. El compromiso sigue siendo el mismo del inicio, sostener la transparencia en cada campo y no dejar que la autodeclaración reemplace a la evidencia.
Cada etapa dejó una regla clara sobre qué merece estar en una ficha y qué no. Si quieres conocer cómo se aplican hoy esos criterios, revisa las secciones de calidad y estándares del catálogo.